jueves, 31 de marzo de 2011

TURISMO CULTURAL: IDENTIDAD Y PRESERVACION DEL PATRIMONIO

“En un mundo globalizado, cada vez se apreciarán más las particularidades e historia de cada ciudad”.

La cultura y los rasgos distintivos de la identidad de una ciudad están siendo cada vez más valorados por una franja de turismo que demanda algo más que espacios para la recreación y el ocio.

En tal sentido, la conservación del patrimonio material e inmaterial es fundamental para poder transmitir esa noción de identidad y para tender puentes con la gente proveniente de otros lugares, así como lo es pensar en el buen uso de los espacios públicos y generar distritos donde los inmuebles particulares se realcen armonizando con el entorno.

Los turistas pueden conocer y disfrutar de lugares en el territorio que no existen como tales en ningún otro lugar. Podría mencionar el barrio Los Troncos, con sus señoriales chalets; los caserones de la costa, en los alrededores de Playa Grande; la zona de la estación de trenes, donde aún queda alguno de los tantos conventillos que supo haber, las casillas de chapa y madera en el Puerto, bellos jardines como el del Instituto Unzué o algunos de la loma de Santa Cecilia, fundacional de la ciudad; el entramado del Pueblo Camet pintado por el genial Castagnino; la estación de trenes de Colonia Chapadmalal y tantos otros sitios, a veces pequeños y anónimos, pero todos con una fuerte historia.

En honor a esa historia, a quienes forjaron la ciudad y a nuestro futuro como destino turístico, la preservación del patrimonio público y privado debe ser del interés del Estado Municipal. Hay que tomar decisiones fuertes en torno a los usos de suelo y al ordenamiento territorial, para no estropear irremediablemente algunas zonas y se debe dar buen mantenimiento y conservación al patrimonio edificado y se entorno.

¿Cuál es el valor del Patrimonio de la ciudad, que entre todos hemos construído? Las casas, patios, plantas, calles, cordones, plazas y parques, edificios públicos, jardines, etc.: todo forma parte de la memoria colectiva y su valor es incalculable

Es bueno generar conciencia de que cuando las ciudades se vuelven feas, pierden su atractivo y por ende buena parte de su valor turístico.

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