Cumplimos 100 años de la primera celebración del Día de la Mujer, como día de reivindicación de nuestros derechos, de honrar a aquellas que dieron su vida por esa lucha y de compromiso a seguir trabajando para vivir en una sociedad más equitativa, con verdadera igualdad de oportunidades.
En este día es insoslayable el recuerdo de mujeres que hicieron historia en nuestro país, como Mariquita Sánchez, Macacha Güemes, Juana Manso, Elvira Rawson, Julieta Lanteri, Cecilia Griersen, Alicia Moreau, Eva Duarte o Florentina Gómez Miranda, por mencionar a algunos verdaderos hitos.
Pero ellas ya hicieron lo suyo y marcaron el rumbo, y nos toca a nosotras seguir avanzando para que los derechos adquiridos se efectivicen y se hagan reales. Y en esto hay viejos y también nuevos desafíos.
Aún las mujeres, por el mismo trabajo, ganamos menos que los hombres; aún el trabajo en el hogar se considera responsabilidad de las mujeres; aún en un caso de violación se investiga primero a la víctima. Además, los tremendos casos de femicidios, las persistentes prácticas de mutilación en muchos países, las numerosas redes de trata y tráfico y el incremento de la violencia doméstica con dosis de brutalidad alarmantes y estadísticas que marcan un notorio incremento de mujeres quemadas, nos indican que la lucha, como siempre, debe continuar.
En este día es insoslayable el recuerdo de mujeres que hicieron historia en nuestro país, como Mariquita Sánchez, Macacha Güemes, Juana Manso, Elvira Rawson, Julieta Lanteri, Cecilia Griersen, Alicia Moreau, Eva Duarte o Florentina Gómez Miranda, por mencionar a algunos verdaderos hitos.
Pero ellas ya hicieron lo suyo y marcaron el rumbo, y nos toca a nosotras seguir avanzando para que los derechos adquiridos se efectivicen y se hagan reales. Y en esto hay viejos y también nuevos desafíos.
Aún las mujeres, por el mismo trabajo, ganamos menos que los hombres; aún el trabajo en el hogar se considera responsabilidad de las mujeres; aún en un caso de violación se investiga primero a la víctima. Además, los tremendos casos de femicidios, las persistentes prácticas de mutilación en muchos países, las numerosas redes de trata y tráfico y el incremento de la violencia doméstica con dosis de brutalidad alarmantes y estadísticas que marcan un notorio incremento de mujeres quemadas, nos indican que la lucha, como siempre, debe continuar.
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