El fallecimiento de Raúl Alfonsín sumergió al pueblo argentino en una profunda tristeza. Poco se puede agregar a lo dicho y a lo que espontáneamente se generó en las calles. Fui parte del sendero de lágrimas recorrido entre el Congreso y el Panteón de los Caídos en la Revolución del Parque. Soy parte de esa generación que despertó de un lago sopor de plomo y sangre y siguió al líder que decía, y sentía, que había otro país posible. Que debíamos construirlo en Paz, con Justicia, en Democracia para siempre
Pero quiero hablar de Alfonsín y las mujeres. No recuerdo haberle oído hablar de los derechos del género, pero él ejecutó muchas acciones en pos de esos derechos.
Con la democracia del ´83 apareció la Dirección Nacional de la Mujer, se celebró por primera vez en la Argentina el Día Internacional de la Mujer y, venciendo ancestrales resistencias, se sancionaron las leyes de divorcio y de patria potestad compartida.
Alfonsín impulsó importantes avances, tanto legales como de implementación de políticas públicas, en pos de la equidad de género y la igualdad de oportunidades. El no hablaba de esas cosas, simplemente marcó el camino y sólo nos queda seguir avanzando.
Pero quiero hablar de Alfonsín y las mujeres. No recuerdo haberle oído hablar de los derechos del género, pero él ejecutó muchas acciones en pos de esos derechos.
Con la democracia del ´83 apareció la Dirección Nacional de la Mujer, se celebró por primera vez en la Argentina el Día Internacional de la Mujer y, venciendo ancestrales resistencias, se sancionaron las leyes de divorcio y de patria potestad compartida.
Alfonsín impulsó importantes avances, tanto legales como de implementación de políticas públicas, en pos de la equidad de género y la igualdad de oportunidades. El no hablaba de esas cosas, simplemente marcó el camino y sólo nos queda seguir avanzando.
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